Trópico de Cancer

Uno de los libros que para mi supuso un cambio en la concepción de la literatura, es Trópico de Cancer del escritor norteamericano Henry Miller (1934). Miller es uno de los principales exponentes de la Novela Negra, un género absolutamente transgresor en la sociedad de los años treinta.

Tras divorciarse de su primera mujer, emigra a Francia (1930), sus primeros años en París fueron miserables, vivió y se alimento de las limosnas de sus amigos, sus escasos recursos los gasto en los suburbios entre vasos de Whisky y prostitutas.

En su obra nos describe las bajezas del ser humano, con tal nivel de rudeza y obscenidad, que es facil que el lector de nuestyros días también se escandalize ante tal lectura

*”Se le ha considerado, incluso, un precursor del postmodernismo. Sus trópicos, tachados de pornográficos, generaron una gran polémica y fueron prohibidos en los países anglosajones. En 1964 la Corte Suprema de los Estados Unidos anula, de la Corte de Estado, el juicio contra Miller por obscenidad, lo que representa el nacimiento de lo que, más tarde, será conocido con el nombre de revolución sexual.” *comentario extraido de Wikipedia.org

En definitiva, me parece un libro maravilloso, en que sus partes buenas son casi insuperables.

2 Respuestas a “Trópico de Cancer

  1. Hola Ines!
    Bueno como puedes observar me he pasado por aqui y he leido tu articulo.Esta muy bien escrito y estructurado. Tu blog queda muy peculiar, con el batido de platano de fondo…Creo que te mereces de momento, uno de mis votos (virtuales) a tu blog!Pero q no se te olvide escribir sobre la web 2.0 que la asignatura va en ello.Por cierto, si te gusta la novela negra, deberias leer uno de mis relatos, no se si serian de tu agrado pero al menos ‘negros’ son.Un saludo!

  2. Bonito artículo, sí, señor. La verdad es que estos pobres que acaban viviendo en la indigencia o que al menos la saborean son los más grnades e ilustres de todos. No podemos negarlo. No voy a ponder más que un par de ejemplos como el siempre genial Oscar Wilde, que murió en la miseria gracias a la denuncia por homosexualidad. O hablemos del romántico Gustavo Adolfo, que nació rico y pronto hubo de acostumbrarse a las necesidades.

    En fin, que no hay que irsemuy lejos para probar que hasta los más brillantes se mezclan en ocasiones con la “so-called” bajeza social.

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